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¿Somos más pequeños que el corona virus?

Mirar noticias y ver que toda Europa está casi paralizada, la economía mundial por los suelos, servicios hospitalarios y médicos colapsados, me ha hecho recordar parte de algunas películas de ciencia ficción y algunas hasta de terror. Peor aún al escuchar que en Italia están pensando en dejar de atender a adultos mayores (en una especie de “ya no podemos hacer nada por ellos… que se mueran”), que realmente me ha conmovido y hecho erizar la piel.

Por otro lado, los Estados Unidos, la gran potencia mundial con casi todos sus supermercados vacíos, con un “ridículo” presidente pretendiendo querer adquirir una supuesta cura contra este mal por un valor de más de mil millones de dólares, tan solo nos demuestra la calidad humana que tiene esa sociedad en el que el “Dios Dinero” lo es todo.

No muy lejos, en nuestro Ecuador -y lo digo con mucho respeto-, la pandemia se expande por todas partes pero de manera especial en aquellas zonas de alta concentración de pobreza y falta de educación, donde poseen poca salubridad y donde el desorden cunde por doquier (por ciertas políticas irracionales), donde parece que la solidaridad es una utopía en casi todas las actividades diarias, cosa fundamental hoy en día para poder combatir esta enfermedad, favoreciendo a que la situación se vaya empeorando.

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Figura 1. El corona virus, quien nos mantiene en “jaque” por el momento.

¡No!, esto no es ciencia ficción. Es la presencia del hoy famoso corona virus, mismo que está haciendo de las suyas y nos ha llevado a una obligada desocialización física al tener prácticamente a todo el mundo sometido al encierro en sus domicilios. Personalmente, no he visto a mi familia desde el día viernes 13 de marzo, día que decidí meterme en mi casa para precautelar la salud principalmente de mis padres, ya que son adultos mayores y necesitan el mayor de los cuidados.

Hay muchas preguntas que hoy todos nos hacemos: ¿cómo, cuándo, porqué, para qué, quién… hizo, creó, inventó, manipuló este virus? Sólo el tiempo lo dirá, pero es el virus al que hoy el gran conglomerado humano lo teme más que a nada, y no es para menos, al ver la cantidad de gente contagiada y que ha fallecido en su rápida propagación logarítmica.

Toda clase de eventos deportivos, musicales, políticos, las clases en todos los sistemas educativos, etc., han sido suspendidos y hasta fronteras que se han mantenido abiertas durante muchos años (Comunidad Europea), han sido cerradas. Parece “un fin del mundo” que personalmente me ha hecho reflexionar de muchas formas.

Una pregunta se me viene a la mente: ¿la economía, el poder, la fama, la belleza, el orgullo, lo material, los avances tecnológicos, son los elementos más importantes que el ser humano ha creado o posee?

Todavía sigo mirando a muchas personas que publican en redes sociales las últimas fotos con sus “nuevas figuras”, su nueva ropa y un poco de cosas más, como todo aquello que han podido comprar en el supermercado dejando vacías las perchas, demostrando que lo que sucede en el mundo está aún en un segundo plano. Tan solo se está pensando en el “Yo”, que es lo que menos hoy necesitamos en el mundo: el individualismo.

Si le hubiésemos hecho caso a Lennon con su “Imagine”, otro sería el cantar. Hoy seríamos una sola fuerza, un solo país, sin fronteras que nos separen y con mucha más fuerza (el amor) para ganar esta guerra, inimaginable hace pocos días.

No muy lejano, casi todos buscaban “mejores días” en los países más desarrollados. Hoy da igual estar en Ecuador o cualquier país latinoamericano, que ir a España, Estados Unidos, Australia y otras potencias mundiales. El corona nos ha hecho comprender de que todos somos iguales, y lo que nos está haciendo, no lo ha hecho fijándose en posiciones políticas, geográficas, continentes, países ricos o pobres, y lamentablemente todos de una u otra forma pagaremos el “desorden mundial” que hemos construido.

Por otro lado, desde el punto de vista humano, se me viene a la mente momentos en los cuales he sido fiel testigo cuando se ha despreciado a hermanos venezolanos (o de cualquier otra nacionalidad), que han tenido que llegar a este país no por paseo o porque ellos han deseado venir, sino para buscar una nueva forma de vida, lejos del hambre, la miseria, la inseguridad, la falta de medicamentos, buscando un mejor futuro para sus hijos y familiares, sin darse cuenta que eso mismo talvez nos puede llegar a suceder. Lamentablemente he visto personas que han contratado extranjeros para hacerles trabajar por más de 12 horas al día, los 7 días a la semana, explotándoles y pagándoles sueldos de miseria, aprovechándose de su condición de “inmigrante indocumentado”, tildándoles con apelativos despectivos, llegando al punto increíble de humillación humana. ¡Realmente, no lo entiendo!

Ojalá y que no nos pase nada, lo digo de corazón, y que a ninguno se nos pegue este bichito llamado corona virus, y peor aún, que a nadie se le muera un padre, una madre, abuelos o amigos, porque les aseguro que ni al entierro podremos asistir.

Con todo lo anterior, parece ser que como seres humanos no hemos avanzado ni alcanzado nada, dándome una percepción de que nos hemos convertido en algo mucho más pequeño que el mismo corona virus. Espero estar equivocado y que este sea el momento de ser capaces de reflexionar y cambiar nuestras actitudes en bien de la humanidad.

Seguro estoy que la pregunta inicial que me he hecho, es tan solo una percepción y que la realidad saldrá a flote, en la que regresaremos a la esencia misma de la grandeza del ser humano para ganar la “guerra a este bichito”, siendo mucho más responsables y poder multiplicar exponencialmente la conciencia colectiva y la solidaridad.

¡Ánimo! y seamos obedientes con lo que las autoridades sanitarias nos solicitan, estar en casa y mantener la distancia social de por lo menos un metro de distancia, conservando la limpieza extrema por el bien de todos.

 

Gustavo Bravo Quezada

Ph.D Docente de la Universidad Politécnica Salesiana

Miembro del grupo de investigación GIHP4C Cuenca

Hoja de Vida

DATOS PERSONALES:

Nombres: Omar Gustavo

Apellidos: Bravo Quezada

Fecha de Nacimiento: 29 de noviembre de 1974

Lugar de Nacimiento: Cuenca – Azuay – Ecuador

ESTADO CIVIL: Soltero.

TITULOS ACADÉMICOS:

Bachiller en Físico – Matemáticas, Colegio Hermano Miguel “La Salle” Cuenca.

Ingeniero en Electrónica, Universidad del Azuay.

Especialista en Ingeniería de Sistemas Internet y Telefonia Móvil, Universidad Politecnica de Madrid, España.

Magister en Gestión de Telecomunicaciones, Universidad Politécnica Salesiana, Cuenca

Doctor PhD en Tecnologías de la Información y Comunicaciones en la Universidad de Vigo – España.

OTROS ESTUDIOS ACADÉMICOS:

Diplomado en Redes Linux Academia CentralTech, Buenos Aires Argentina.

Diplomado en Cableado Estructurado Intecap, Bogota Colombia.

Semestre Intensivo de Inglés en EF School, Ciudad del Cabo, Sudafrica.

CARGOS:

2014-: Director (E) de la Maestria en Gestion de Telecomunicaciones Universidad Politecnica Salesiana Sede Cuenca

2005 – 2012: Gerente propietario de la empresa SistelCel, Redes y Comunicaciones.

Mi poema favorito

pabloneruda

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no escucha música, quien no halla encanto en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito, repitiendo todos los días los mismos senderos, quien no cambia de rutina, no se arriesga a vestir un nuevo color o no conversa con desconocidos.

Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones, aquellas que rescatan el brillo en los ojos y los corazones decaídos.

Muere lentamente quien no cambia de vida cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor, quien no arriesga lo seguro por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite al menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos…

¡Vive hoy! – ¡Haz hoy!

¡Arriesga hoy!

¡No te dejes morir lentamente!

¡No te olvides de ser feliz!

Pablo Neruda